lunes
MILESKER!
El aparecer sin habértelo pedido y la disposición a ayudarme por encima de cualquier cosa. La preocupación y el interés. Las ganas de hacerlo bien y el esfuerzo puesto en que funcione. El arreglarlo para que nunca más vuelva a estropearse. La confianza y a la vez el no tener que pedir nada porque ya sabes qué es lo que necesito.La generosidad abusiva. Las pequeñas tonterías y las más grandes también claro. El saber escuchar...definitivamente el saber escuchar y el haber adquirido la increíble habilidad de sacar mis pensamientos y mi permiso para leerlos. Conocerme como muy pocas personas. Mucho más que todo esto, la certeza de que puedo contar contigo a cualquier hora y en cualquier lugar. El saber que si te necesito siempre estás ahí incluso para ayudarme un ratito con dos niños y tirar del carro conmigo. Muchas gracias por todo aunque sea imposible expresar lo importante que son esos pequeños detalles para mí. Por mucho que me digas que no tiene importancia y que es algo que cualquiera haría...NO!!!!no es algo que cualquiera haría y mucho menos sin haberlo pedido, me ilusionaste. ESKERRIK!
jueves
Disfrutando del silencio.

"No los odias?, esos silencios incómodos. ¿Por qué necesitamos decir algo para rellenarlos?. Es por eso que sabes que has encontrado a alguien especial. Puedes estar callado durante un puto minuto y disfrutar del silencio".
"¿Por qué creemos necesario decir gilipolleces para sentirnos a gusto?"
Mia Wallace
Pulp Fiction
lunes
ARCO IRIS
En un principio solo el blanco y el negro formaban parte de mi estuche de pinturas. Ahora tengo una amplia paleta de colores, los he ido consiguiendo poco a poco, he jugado a mezclarlos entre sí y es así como han aparecido nuevas tonalidades.
En un principio solo pintaba en blaco, en negro o en blanco y negro. Después decidí que debía dar un paso más adelante y me atreví a juntar el blanco con el negro y ahi es cuando apareció el gris. Me gustó el descubrir otra manera diferente de pintar, es por eso que decidí andar un poco más lejos.
En un principio solo tenía dos y al unirlos encontré el tercero, ¿y ahora qué?. Un caluroso día de verano en la playa vi algo en el cielo, algo que lo iluminaba todo y que cuando sus rayos te tocaban sentías el calor, era redondo y cuando pregunté que qué era me contestaron que se trataba del sol. Me quedé todo el día en aquella playa, me quedé hasta que ya no hubo nadie más, me quedé porque quería ver como el sol cambiaba de color a medida que pasaban las horas; hasta que se escondió detrás de esa raya que marca el final del mar y donde algunos dicen que hay una gran cascada. Vi que en un principio era de color amarillo, después anaranjado y en sus últimos momentos era de un rojo intenso. No los podía dejar escapar, tenían que formar parte de mi estuche de colorines.
En un principio solo conocía dos tonos, pero con el tiempo descubrí otros diferentes que quise hacer mios. Construí una escalera desde aquí hasta el cielo, subí por ella hasta llegar al sol y entonces le pedí un pedazo de su piel, me lo dio y lo traje entre mis manos (las llevaba cubiertas por unos guantes para no quemarme claro; el sol arde). Ya tenía el amarillo pero ese cacho no podía pasar a los dos siguientes colores porque había sido arrancado. Pero ya los había visto y desde que los vi los quise asi que no me rendí.
En un principio todo era negro y blanco. Quería consegir el naranja y el rojo. Recuerdo que una vez escuche en alguna parte que cuando nos hacemos una herida nuestro cuerpo expulsa un líquido de color rojo con cierto sabor a hierro. Me hize un corte y contmplé el líquido que emanaba de la herida abierta, no sentí dolor y no me importó el tiempo que tardaría en suturar, valía la pena con tal de conseguir un nuvo color: rojo, rojo pasión.
En un principio mi barra de colorines era muy limitada. Con el tiempo se fue agrandanda y cada vez era más variada. Tenía la piel del sol y la pasión de la sangre y las dos mezcladas entre ellas dieron como resultado el naranja, un naranja tan intenso como el del sol en el atardecer, cuando sus rayos atraviesan las nubes creando reflejos indescriptibles.
En un pricipio no tenía una gran gama de colores. A medida que los días pasaban conseguí enriquecer esta gama con colores cálidos gracias a un día en la playa. Pero sentía la necesidad de adquirir colores fríos. Volví a usar mis escaleras para volver a llegar tan alto como pudiera y hacerme con un trocito de cielo, azul, este fue el primero de la lista fría. Al conseguirlo lo primero que me vino a la cabeza fue qué pasaría si mezclaba el calor con el frío, la dermis solar con el azul de ese techo de ahí arriba: amarillo con azul= verde. Como el de la yerba del monte.

En un principio todo era simple. Gracias a probar y experimentar cosas diferentes logré descubrir nuevos colores con los que volví a jugar otra vez, colores que me ofrecieron infinitas posibilidades, colores a los que les daba matices propios que los hacían diferentes a los demás. Con mucha paciencia adiviné un millón de posibilidades.
En un principio blanco y negro. En el final pinté mi arco iris.
En un principio solo pintaba en blaco, en negro o en blanco y negro. Después decidí que debía dar un paso más adelante y me atreví a juntar el blanco con el negro y ahi es cuando apareció el gris. Me gustó el descubrir otra manera diferente de pintar, es por eso que decidí andar un poco más lejos.
En un principio solo tenía dos y al unirlos encontré el tercero, ¿y ahora qué?. Un caluroso día de verano en la playa vi algo en el cielo, algo que lo iluminaba todo y que cuando sus rayos te tocaban sentías el calor, era redondo y cuando pregunté que qué era me contestaron que se trataba del sol. Me quedé todo el día en aquella playa, me quedé hasta que ya no hubo nadie más, me quedé porque quería ver como el sol cambiaba de color a medida que pasaban las horas; hasta que se escondió detrás de esa raya que marca el final del mar y donde algunos dicen que hay una gran cascada. Vi que en un principio era de color amarillo, después anaranjado y en sus últimos momentos era de un rojo intenso. No los podía dejar escapar, tenían que formar parte de mi estuche de colorines.
En un principio solo conocía dos tonos, pero con el tiempo descubrí otros diferentes que quise hacer mios. Construí una escalera desde aquí hasta el cielo, subí por ella hasta llegar al sol y entonces le pedí un pedazo de su piel, me lo dio y lo traje entre mis manos (las llevaba cubiertas por unos guantes para no quemarme claro; el sol arde). Ya tenía el amarillo pero ese cacho no podía pasar a los dos siguientes colores porque había sido arrancado. Pero ya los había visto y desde que los vi los quise asi que no me rendí.
En un principio todo era negro y blanco. Quería consegir el naranja y el rojo. Recuerdo que una vez escuche en alguna parte que cuando nos hacemos una herida nuestro cuerpo expulsa un líquido de color rojo con cierto sabor a hierro. Me hize un corte y contmplé el líquido que emanaba de la herida abierta, no sentí dolor y no me importó el tiempo que tardaría en suturar, valía la pena con tal de conseguir un nuvo color: rojo, rojo pasión.
En un principio mi barra de colorines era muy limitada. Con el tiempo se fue agrandanda y cada vez era más variada. Tenía la piel del sol y la pasión de la sangre y las dos mezcladas entre ellas dieron como resultado el naranja, un naranja tan intenso como el del sol en el atardecer, cuando sus rayos atraviesan las nubes creando reflejos indescriptibles.
En un pricipio no tenía una gran gama de colores. A medida que los días pasaban conseguí enriquecer esta gama con colores cálidos gracias a un día en la playa. Pero sentía la necesidad de adquirir colores fríos. Volví a usar mis escaleras para volver a llegar tan alto como pudiera y hacerme con un trocito de cielo, azul, este fue el primero de la lista fría. Al conseguirlo lo primero que me vino a la cabeza fue qué pasaría si mezclaba el calor con el frío, la dermis solar con el azul de ese techo de ahí arriba: amarillo con azul= verde. Como el de la yerba del monte.

En un principio todo era simple. Gracias a probar y experimentar cosas diferentes logré descubrir nuevos colores con los que volví a jugar otra vez, colores que me ofrecieron infinitas posibilidades, colores a los que les daba matices propios que los hacían diferentes a los demás. Con mucha paciencia adiviné un millón de posibilidades.
En un principio blanco y negro. En el final pinté mi arco iris.
C.J.C.

Llueve sin ganas pero con una infinita paciencia, como toda la vida, llueve sobre la tierra que es del mismo color que el cielo, entre blando verde y blando gris ceniciento, y la raya del monte lleva ya mucho tiempo borrada.
-¿Muchas horas?
-no; muchos años. La raya del monte se borró cuando la muerte de ÉL, se conoce que alguien no quiso que nadie volviera a verla.
La raya del monte se borró cuando mataron a ÉL y ya no se volvió a ver nunca más.
Llueve con tanta monotonía como aplicación desde el día de San Ramón Nonato, a lo mejor desde antes aún, y hoy es San Macario. Orvalla despacio y sin parar desde hace más de nueve meses sobre la yerba del campo y los critales de mi ventana, orvalla pero no hace frío, quiero decir muho frío.
-¿Muchas horas?
-no; muchos años. La raya del monte se borró cuando la muerte de ÉL, se conoce que alguien no quiso que nadie volviera a verla.
La raya del monte se borró cuando mataron a ÉL y ya no se volvió a ver nunca más.
Llueve con tanta monotonía como aplicación desde el día de San Ramón Nonato, a lo mejor desde antes aún, y hoy es San Macario. Orvalla despacio y sin parar desde hace más de nueve meses sobre la yerba del campo y los critales de mi ventana, orvalla pero no hace frío, quiero decir muho frío.
domingo
tu.
En el perfecto equilibrio. Después de haber pasado cierto tiempo a la deriva cual náufrago en un inmenso mar lleno de olas y naufragios he ido a parar a una isla que no encontrarás. Nunca podrás dar con ella porque está totalmente fuera de las rutas en los mapas. Es mi isla de placer, el punto exacto donde no hay lugar para la infelicidad, donde está todo lo relevante, donde consigo darme en estado puro, donde se libera mi esencia. En las coordenadas imperceptibles, prácticamente inexistentes. En algún lugar perdido en medio de un mar de aburrimiento.
Aquí cada segundo cuenta y asfixio mis pulmones intentando respirar todos y cada uno de estos momentos. No necesito usar reloj porque esta isla sufre de arritmia y cada latido de su corazón tiene tanta fuerza que consigue marcar el ritmo.
Ella forma parte de mí igual que yo de ella desde que aquella corriente la puso en mi camino justo en el momento adecuado. Alguna vez había llegado a verla y creía saber de ella, estuve apunto de rozarla con la yema de los dedos. Espejismo.
Ah0ra sí sé y ahora sí he llegado a mi oasis particular, a donde tengo todo lo que necesito y me olvido de todo lo que me sobra. Y ahora es cuando ya no puedo pedir más.
He salido varias veces a explorar esta isla, la desconfianza de un primer momento...No me han hecho falta muchas expediciones para descubrirlo todo y para recorrerla entera. Después he visto cosas increibles, he descubierto nuevas sensaciones y maneras de sentir que me están ayudando a dibujar una historia, una de esas que tienen final feliz.
Aquí cada segundo cuenta y asfixio mis pulmones intentando respirar todos y cada uno de estos momentos. No necesito usar reloj porque esta isla sufre de arritmia y cada latido de su corazón tiene tanta fuerza que consigue marcar el ritmo.
Ella forma parte de mí igual que yo de ella desde que aquella corriente la puso en mi camino justo en el momento adecuado. Alguna vez había llegado a verla y creía saber de ella, estuve apunto de rozarla con la yema de los dedos. Espejismo.
Ah0ra sí sé y ahora sí he llegado a mi oasis particular, a donde tengo todo lo que necesito y me olvido de todo lo que me sobra. Y ahora es cuando ya no puedo pedir más.
He salido varias veces a explorar esta isla, la desconfianza de un primer momento...No me han hecho falta muchas expediciones para descubrirlo todo y para recorrerla entera. Después he visto cosas increibles, he descubierto nuevas sensaciones y maneras de sentir que me están ayudando a dibujar una historia, una de esas que tienen final feliz.
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