
Llueve sin ganas pero con una infinita paciencia, como toda la vida, llueve sobre la tierra que es del mismo color que el cielo, entre blando verde y blando gris ceniciento, y la raya del monte lleva ya mucho tiempo borrada.
-¿Muchas horas?
-no; muchos años. La raya del monte se borró cuando la muerte de ÉL, se conoce que alguien no quiso que nadie volviera a verla.
La raya del monte se borró cuando mataron a ÉL y ya no se volvió a ver nunca más.
Llueve con tanta monotonía como aplicación desde el día de San Ramón Nonato, a lo mejor desde antes aún, y hoy es San Macario. Orvalla despacio y sin parar desde hace más de nueve meses sobre la yerba del campo y los critales de mi ventana, orvalla pero no hace frío, quiero decir muho frío.
-¿Muchas horas?
-no; muchos años. La raya del monte se borró cuando la muerte de ÉL, se conoce que alguien no quiso que nadie volviera a verla.
La raya del monte se borró cuando mataron a ÉL y ya no se volvió a ver nunca más.
Llueve con tanta monotonía como aplicación desde el día de San Ramón Nonato, a lo mejor desde antes aún, y hoy es San Macario. Orvalla despacio y sin parar desde hace más de nueve meses sobre la yerba del campo y los critales de mi ventana, orvalla pero no hace frío, quiero decir muho frío.
No hay comentarios:
Publicar un comentario