miércoles

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Vivo aquí y ahora. Tengo muy claro lo que quiero y lo que espero, y no creo que nadie conozca mi vida mejor que yo. Ya escribí que yo no soy quién para dar lecciones de nada, tampoco me interesa hacerlo. Me siento, pienso y tecleo lo que ahora mismo lees. Me alegro de que lo leas, puede que te guste o que no, opina lo que quieras aprovecha que puedes. No tengo grandes pretensiones pero entre ellas no están ni que me entiendas ni que te guste.


Alienación mental. Ese estado de la mente que no te permite ver qué es lo que tienes alrededor, cuando estás bajo sus efectos pierdes totalmente la capacidad de interpretar la realidad, consigues olvidar la objetividad, llegas incluso a perderte tú mismo, otra identidad. ¿cómo se llega a este estado? tal vez sea una liberación del subconsciente con la que consigamos desatar nuestras reprimidas ideas y actitudes. Puede que este estado de enajenación destape lo que realmente somos. Increíble el subconsciente, bien podría ser la llave de todo lo que esconde nuestra mente, situado en el oscuro umbral de la conciencia, puede que ni siquiera la roce. Un viaje fantástico, como el entrar en otra dimensión y alcanzar nuevos sentidos y percepciones. ¿Qué importa que no sean reales? por un momento lo serán, tendrás la oportunidad de vivirlo, quédate con eso.

Y si alguna vez sales ¿qué es lo que encuentras? el caos, todo tu mundo se ha desordenado sin que te dieras cuenta, de repente, en un momento, todo ha cambiado. Tendrás que adaptarte a tu particular caos, puede que te guste vivir en él, puede que eso fuera lo que hacía tiempo que necesitabas y no te habías atrevido a buscar. Es posible que en un principio no sepas medir la situación, que la tengas demasiado cerca. Aléjate, toma la distancia que te sea necesaria para valorar qué es lo que has descubierto, no te preocupes por lo lejos que sea, no importa si son 1000 o 10.000 kilómetros. Lo importante es que consigas verlo todo claramente, que le des una perspectiva para poder encontrarle un sentido. Repásalo todo desde la distancia y cuando hayas emitido tu juicio de valor vuelve y disfrútalo. No tengas en cuenta los prejuicios que puedan hacer mella en ti. Simplemente vívelo.





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